Curso de verano. Ayer nos acostamos tardísimo dialogando sobre la constitución de la Junta Democrática en París. El antifranquismo es un imperativo ético y la unidad de acción de los antifranquistas es una necesidad estratégica. Más que esto, el antifranquismo sin los comunistas no pasará de una tertulia. La unidad ha de incorporar a los comunistas, como en la resistencia francesa contra los nazis. No debería costar mucho esfuerzo convenir en lo que no nos gusta para después discrepar sobre la construcción del futuro. Pero hay que organizar, prácticamente de la nada, partidos democráticos como los que existen en el resto de la Europa Occidental.