Asisto al acto de recepción del Dr. Ramón Trías Fargas en la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras, en la que actúa como uno de sus padrinos mi padre. Crisis del petróleo.   Me siento por atrás, en la Sala de Gremios, cerca de la puerta de cristal, y me marcho antes de que Berini acabe su loa. No saludo a nadie, aunque mi padre me ha visto de reojo al entrar. Tengo que escribirle. A Trías Fargas.