Me impresionan estas palabras de Herbert Marcuse, que comparto: No hay sociedad libre sin silencio, sin ese espacio mental y exterior de la soledad donde puede desarrollarse la libertad individual. Si no hay vida privada, ni autonomía, ni silencio, ni soledad, en una sociedad socialista, el razonamiento es muy sencillo: ¡es que no hay sociedad socialista! Todavía.

Vida privada, autonomía, silencio, soledad, libertad individual: la aspiración irrenunciable de que algún día puedan estar al alcance de todos.