Mitín pro libertad de expresión en Madrid, en solidaridad con los encarcelados de la revista Saida. Viajamos Josep Soler y yo en nombre de l’Associació Catalana per la llibertat d’expressió. En mi intervención, en un teatro enorme, me refiero a quienes han considerado La Torna de Els Joglars o el número secuestrado de Saida sobre la república como actuaciones inoportunas, para reivindicar la oportunidad de la inoportunidad. Describo las cárceles, los manicomios y los cuarteles como lugares represivos donde se acentúa una de las dimensiones del hombre haciéndole olvidar las demás; en definitiva, lugares en los que se niega al hombre. Y para defender la oportunidad de la inoportunidad esgrimo la siguiente frase de Kropotkin:

“Si me repugna ser inmoral, me esforzaré por serlo, como de adolescente me esforzaba para no temer la oscuridad, el cementerio, los fantasmas y los muertos con los cuales me habían amedrentado. Lo haré para romper un arma explotada por las religiones, lo haré, en fin, para protestar contra la hipocresía que pretenden imponerme en nombre de una palabra a la cual se ha denominado moralidad”.