Leo un artículo de Francesc de Carreras con agrado, porque parte de presupuestos liberal-demócratas, que son también los míos. Sin embargo, sólo comparto la mitad de su razonamiento. En mi opinión, el Estado no debe ser paternalista -hasta el extremo de substituir o de anular el impulso creativo de las personas-, pero sí ha de ser emancipador: es decir, ha de contribuir a que esa capacidad de ejercicio de la libertad se expanda al conjunto de los ciudadanos, evitando la exclusión de los débiles. Lo decía Ramon Trias Fargas: nuestra misión es ayudar a los que nadie ayuda, cuando defendió en las Cortes la primera ley de protección de los discapacitados.