Aunque rechazo la mentira, porque constituye una falsedad, entiendo que no sólo no es obligado decir siempre toda la verdad, sino que existen ocasiones en las que la verdad, o una parte de ella, debe quedar velada, oculta en el interior de quien o quienes conservan un secreto. Como decía Séneca, alium silere, quod voles, primum sile. Callar es una de las enseñanzas que recibimos de los antiguos,   como actitud propicia para el aprendizaje y para la construcción personal y también como forma de respeto hacia los demás. El tacto es la administración sabia del equilibrio entre lo que decimos y lo que guardamos para nosotros.