He leído en LA VANGUARDIA del lunes la noticia relativa al inicio del juicio sobre la presunta trama de corrupción en la Hacienda Pública barcelonesa a finales de los ochenta y principios de los noventa. Para mi sorpresa, el periodista me incluye entre los imputados. He leído también en LA VANGUARDIA del martes, en la misma página de las CARTAS AL DIRECTOR, que el diario reconoce el error cometido y rectifica la noticia en lo menester. Desgraciadamente, el eco del primer suelto en la Red ha sobrevivido a la supresión de la frase original en la edición digital. Esta es la única razón de que ahora rompa mi silencio permanente sobre una cuestión que para mí ha sido dolorosa y prolongada. La verdad es que jamás he sido objeto de acusación alguna por el Ministerio Fiscal ni en éste ni en ningún otro juicio durante toda mi vida, por lo que mi honor y buen nombre se hallan intactos. No puedo defenderme de nada, porque de nada he sido acusado. No puedo ni debo [ ni dispongo de tiempo para ello], querellarme contra los maledicentes que por interés o ignorancia me han difamado o calumniado. Sí puedo, como hago ahora, reafirmar la verdad.