Anoche, velada en Montpellier, en la residencia de unos viejos y buenos amigos. Hablamos de la mansión de Emma Calvé (1858-1942), cuyo friso está constituido por fragmentos de la partitura de la Carmen de Bizet,  la ópera que cantó más de mil veces la soprano francesa. Ella habría sido amante del Abbé [François Bérenger] Saunière (1852-1917) y habría recibido como regalo procedente de la inexplicable fortuna del sacerdote, precisamente, la casa en cuestión. Calvé y Saunière se habían conocido en el ilustre círculo parisino, de orientación ocultista, que frecuentaban Mallarmé y Debussy.

Al volver al Mas Lilou rebusco en la biblioteca y  hallo El enigma sagrado de Michael Baigent, Richard Leigh y Henry Lincoln, editado por Martínez Roca en castellano en 1985, traducido desde el original inglés titulado The Holy Blood and the Holy Grail. El libro resulta ser la fuente directa de inspiración -que no de plagio, según dictaminó el Juez del Tribunal Supremo norteamericano que vio el caso- del Código da Vinci de Dan Brown y en sus primeras páginas inicia la historia con el supuesto descubrimiento en la iglesia de Rennes-le-Château de unos pergaminos misteriosos durante las obras encargadas por el Abbé Saunière.  No tengo más que un interés cultural sobre las leyendas fundacionales de las grandes religiones, pero éste no parecía ser el caso de Saunière, quien, no por casualidad, construyó la Villa Betania y la Torre Magdalena…