Leo en LA VANGUARDIA de hoy unas declaraciones de la consellera Marina Geli: “Un ejemplo es la ropa, [los hombres] van protegidos con sus trajes grises y corbatas”.

No se me había ocurrido nunca que el traje y la corbata fueran una protección masculina. Y menos, que esta función esté asociada a un color concreto, quizás con un escalado de menos a más protección según el traje sea más oscuro. Hace unos cuantos años una profesora de la Escuela de Empresariales nos chilló en el vestíbulo  a Ramón Adell, a Alfredo Rocafort y a mí: men in black! No pensamos que fuera algo distinto de una broma, pero quizás se trataba de una primera expresión de la teoría feminista de Geli, según la cual el problema no es tanto el machismo como el disfraz. Prometo reflexionar sobre el tema analizando si mi habitual opción por el negro y el azul marino puede resultar peligrosa para alguien, pero, por ahora, no puedo olvidar a muchos hombres que no llevan pantalones, entre los que se hallan, sin embargo, algunos exponentes de la condena de la mujer a la invisibilidad.