La Luz es el fuego, el tercero de los elementos que nos abandonan al morir, cuando nos convertimos sólo en tierra. El fuego simboliza, más que cualquiera de los otros elementos , la iniciación, el espíritu, la búsqueda de la belleza e, incluso, de la trascendencia.

El antónimo de luz es oscuridad. El lado oscuro del ser humano es la traición. He vivido la traición con dolor, porque mi fe en el ser humano me ha hecho desprevenido y, a veces, imprudente. Pero nada ni nadie ha conseguido hasta ahora que deje de comportarme con impulsos nacidos del lado luminoso del corazón humano.