Una lápida recuerda a la derecha de la puerta de entrada del Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo cómo el alma mater ovetense fue la cuna de la extensión universitaria en España, de la mano de los profesores liberales que lucharon por extirpar la ignorancia y la superstición de unos súbditos que parecían no querer ser ciudadanos.