Tras el informe secreto del CNI –destinado, como todos los documentos secretos a la publicidad más notoria- en el que se explicaba la financiación marroquí de las entidades islámicas, Mohamed Hamed Ali, presidente de la Federación Española (FEERI) reconoce la recepción de subvenciones, pero aclara que el dinero se dedica íntegramente a la promoción de la libertad religiosa y a la integración [de los marroquís], poniendo como únicos ejemplos la defensa jurídica de las vulneraciones de la libertad religiosa ante [la prohibición del] hiyab en la escuela y en el DNI. Sin entrar en el tema de la financiación exterior de las religiones, demasiado abandonado hasta ahora y merecedor de una política de Estado digna de tal nombre, si algo significa el hiyab sobre las menores es una imposición de la fe que encierra a la persona en la religión entendida no como libre opción sino como institución global, que imposibilita o dificulta, cuanto menos, la libre opción, al someterla a la presión social de una especie de policía de las buenas costumbres. Sobre el DNI, las leyes pueden requerir que no se lleve hiyab o sombrero o gafas oscuras…, pero al tiempo deberán levantar el velo de las monjas…, por identidad de razón.