No comparto muchas de las ideas de Ayn Rand (1902 – 1982), lo que no me impide considerarla una buena fuente de ideas y una preciosa ayuda a la provocación intelectual, pero suscribo plenamente la frase siguiente, remitida por mi amigo y compañero Eduardo Alemany:

 

“Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias mas que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá, afirmar sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada.