Le escribo a una joven y querida discípula, al comentarle un paper que me ha presentado:

Tiene buena pinta. Has de ir aprendiendo, poco a poco, pero con pasos firmes, que el Derecho no se lee, sino que se interpreta; que no se transcribe,  sino que se explica; que no se acepta acríticamente, sino que se dialoga con él.

 Buen primer intento. Adelante. Serás una buena jurista al cumplir los cuarenta y podrás empezar a “crear” Derecho antes de los cincuenta. Pero hay que leer, pensar, estudiar, comentar, criticar, admirar, discurrir. Esto no es un “trabajo”, es una pasión.