Dos frases de Carme Riera en EL PAÍS de hoy:

Cuando releo a Delibes me doy cuenta de la cantidad de palabras que ya no se usan. Esa riqueza la hemos perdido.

Qué razón tiene. Desgraciadamente, no hace falta releer a Delibes para darse cuenta. Cada día percibo este empobrecimiento del léxico en mis estudiantes, en catalán y en castellano; y en mis colaboradores jóvenes más próximos. Pero no cejaré en el empeño, no me rendiré, ni se rendirán algunos de mis amigos y esperemos que mucha otra gente. Y no dejaremos morir a las palabras y seguiremos insistiendo en que hay que leer a los clásicos y a los modernos. Me lo ha oído mucha gente: un jurista que no ha leído a de Castro no es un jurista. Nuestro primer año de universidad debería dedicarse íntegramente a Cervantes y a Shakespeare, a Molière y a Ramon Llull y Jacint Verdaguer   . Y también a Madame de La Fayette, Rosalía de Castro, Ana María Matute, isabel-Clara Simò e Isabel Allende. Y a todos los que han legado a la humanidad su genio creador literario.

Mientras tanto, nuestros ratios de lectura siguen bajando más que en el resto del mundo civilizado.

Ciertamente, me molesta el independentismo acomodaticio de muchos en busca de pesebre.

La falta de lectura es el pórtico de todos los males que se derivan de la ignorancia y de la superstición. Una parte de los ignorantes es tan osada que desearía la desaparición de todos o de muchos de sus competidores para obtener una canonjía.