Actúo como perito, en mi condición de Catedrático de Derecho financiero y tributario, en un caso de delito contra la Hacienda Pública. La inspección que originó el tema se produjo en 2009 y la llevaron dos inspectores. Larga espera en los pasillos. ¿Alguna vez aprenderemos a citar a la gente a la hora en que han de declarar? Un tema para Fabián Mohedano y sus propuestas de racionalización horaria. Citan a uno de los inspectores: zapato deportivo, tejanos raídos, la camisa por fuera, mal afeitado. Contrasta con la sobria vestimenta de su compañero y con la elegancia de su superior jerárquico, una dama inteligente y respetable. En la Sala, la sobriedad del luto forense (a salvo una abogada del turno de oficio que viste tejanos y  botas de tacón alto, me interrogo sobre dónde se habrá dejado el caballo) contrasta con el desaliño del funcionario. Del funcionario, precisamente, que ha de ilustrar a la Juez sobre los elementos configuradores del presunto ilícito.

Llevo tres horas esperando y escribo en mi diario sobre la necesidad de recuperar la Estética judicial… Decidir sobre la conducta de una persona y, por tanto, resolver si se la ha de privar de libertad o no, requiere de una cierta solemnidad.