Gloria y Angelita, mi madre y la suya

Gloria y Angelita, mi madre y la suya

De improviso, quizás con algún imperceptible aviso previo en los días anteriores, ha fallecido José Ignacio Navarro Mas, a quien todos llamaban Nacho. Entre los primos Llaquet, los nietos de Salvador, Ángeles, Pilar y Leonor, los nacidos a finales de los 50, María José, él y yo éramos los mayores y siempre nos llamábamos por la versión completa de nuestros nombres. Jugábamos en casa de Pilar y de Leonor, y alguna vez en la torre de Salvador en San José de la Montaña, en aquellas tardes dominicales de los sesenta. O en la Gran Vía, en casa, durante la cabalgata de Reyes. Nuestra infancia nos unió para siempre. Estudió en el Liceo Francés, lo que le daba un toque de modernidad laica, y cantaba a Georges Moustaki con acompañamiento de guitarra. Coincidimos en Pamplona,  al menos, durante un verano, quizás el de 1974, en los tiempos de creación de la Junta Democrática. Nunca, ni entonces, ni después, hemos hablado de política, salvo de su militancia en el Partido Demócrata, durante los semestres en que impartía sus clases en la Universidad de Illinois. Tampoco hemos hablado de religión durante los últimos cuarenta años. Distintos en casi todo, desde la forma de vestir  (él, informal; yo, formal) hasta las convicciones filosóficas (él, del Opus Dei; yo, de la estirpe de Caín), él de Ciencias y yo de Letras, no ha habido nada capaz de separarnos, y quizás podría decirse de nuestra amistad: virtus junxit mors non separabit. Profesor Titular de Arquitectura de Ordenadores e Investigador en el Centro de Supercomputación, vivía a caballo entre la Universidad Politécnica de Catalunya y su alma mater norteamericana. La comida de Navidad congregaba a nuestras respectivas familias y él ha mantenido incólume el trato cariñoso y frecuente con mi madre. Hoy ella le llora como si de un hijo se tratara. Y yo le rindo este postrer homenaje, como primo, como el hombre bueno que nunca dejó de ser y como el universitario ejemplar cuyo recuerdo nos acompañará siempre.